Nicmer Evans./ Mientras la derecha latinoamericana sale por la puerta de atrás del Mercosur, Venezuela entra por la puerta grande en nombre de la Democracia Participativa, el unionismo bolivariano y el socialismo latinoamericano.
Sin embargo, voces apocalípticas, como todas aquellas que se pronuncian cada vez que
sucede algo positivo en nombre de la revolución, afirman que la entrada
de Venezuela en el Mercosur es el fin de nuestros productores
nacionales, y pregunto yo ¿Qué productores?, ¿Productores de qué?
No
podemos engañarnos, la mayor potencialidad de Venezuela en el Mercosur
es la misma que ante el resto del mundo, nuestra capacidad de producción
petrolera, gasífera, etc., pero con una diferencia fundamental, ahora
tendremos un mercado aún más cautivo, y en ese sentido las alianzas con
Petrobras y la YPFargentina se potenciarán a favor de Venezuela.
Sobre
las importaciones, ellas serán las mismas, con la diferencia de que
ahora serán potencialmente de menor costo como consecuencia de la
liberación de aranceles del mercado común; y no podrá sorprendernos que
haya mayores importaciones desde países Mercosur, ya que eso implicará
la disminución de importaciones más costosas desde otros países que no
son parte del Mercosur.
Sin
duda, nuestra economía tiene tareas pendientes, no sólo con Mercosur
para su adecuación, sino con el modelo de desarrollo que hemos adoptado,
entre ellas la inflación, el desarrollo industrial no petrolero, la
paridad cambiaria, pero lo que también está seguro en el Mercosur, es
que erróneamente a lo que plantean los economistas liberales, Mercosur
es un sistema de solidaridad económica y complementación productiva, no
un libre mercado competitivo y salvaje.
Quienes
ven como peligro la entrada de Venezuela al Mercosur son aquellos que
salen perdiendo ya que será mejor importar e intercambiar productos
dentro del Mercosur que con EUA en muchos rubros, y en otros la relación
se mantendrá, ya que el Mercosur tampoco nos agarra de sorpresa, porque
en la actualidad existen aranceles “cero” en muchos productos de
intercambio agrícola y pecuario y por ello no se ha acabado el mundo
para los productores nacionales.
El
asunto final es que se abre con mucho interés la necesidad, desde
Venezuela, de potenciar a pequeños y medianos empresarios e industriales
con el fin de poder tomar asertivamente estos nuevos mercados que se
nos abren como comunes, y donde no todo está escrito con tinta
indeleble. Ignorante aquel que ante una gran oportunidad ve una
dificultad, y la gran oportunidad es Mercosur, que junto al SUCRE, la ALBA, el Banco del Sur, UNASUR y la Celac,
significan un rostro nuevo para el futuro unionista latinoamericano,
gracias al impulso de presidentes que tienen como objetivo la soberanía
latinoamericana, independencia y autonomía liberadora, mientras, el
capitalismo va de derrota en derrota, y si no lo cree, vea a España,
Grecia, EUA, y el resto de las naciones sumidas en la gran crisis
global, sin esperanza de cambio real.
Mientras
tanto la derecha venezolana acusa a Chávez de aislarnos económicamente y
de desarrollar un modelo retrogrado, pero por el contrario vemos a un
gobierno de Chávez más integrado que nunca a la unión latinoamericana y a
un Capriles extraviado, soñando sólo con ser colonia gringa.
Ahora que dirán los de oposición… sí, ya sabemos: si Chávez está ahí ¡El Mercosur es comunista!... Ojalá, dirán otros.
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