Ha
sido Colombia en los últimos años un artificio político y
comunicacional de la mano del protectorado estadounidense, que ha
pretendido simular un Estado de Bienestar en el marco de un país
dividido en 4 Estados que funcionan y coexisten de manera paralela y
eventualmente en conflicto.
Pero,
quién gana realmente con este atentado, indiferentemente de la fuente
de origen de la acción, les puedo asegurar que es Uribe quien gana al
poder proyectar que bajo su esquema de terrorismo de Estado se logró
liberal a Bogotá de la violencia política, aun cuando en su gobierno la
violencia social y económica no sólo se acentuó sino, se consolido como
esquema de relación que se ha continuado en el gobierno de Santo, pero
sin injerencia directa de Uribe.
La
confrontación Uribe Santos, ha llegado al nivel de generar
señalamientos públicos de sus problemas internos, aún cuando esto no
significa de ninguna manera que ahora Santos sea santo y Uribe un
demonio. Son los dos: el policía bueno y el policía malo, jugando a
favor del mismo actor, el imperio estadounidense. Los dos son policías,
jugando al engaño, y peleando por el control económico de Colombia, en
por lo menos 3 de sus 4 Estados.
Sin embargo, en Venezuela sigue habiendo apátridas, alienados o desclasados, que empiezan
a soñar en Bogota como destino, o como centro de poder, entre los
cuales se encuentran unos cuantos miembros del comando de campaña de
Capriles. No debemos olvidar la reunión de Leopoldo López como
precandidato y Álvaro Uribe el 15 de diciembre de 2011 y el apoyo que en
términos de experiencia de “seguridad” acordaron, afirmando que “un
interés mutuo” los convocó, o ¿va a desconocer Capriles también a
Leopoldo y su influencia en el entorno de su campaña?
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