No es tan simple la cosa. Se la quitamos a Falcón por tenerla abandonada y en condiciones paupérrimas y la recupera la revolución para mantenerla de la misma manera. No voy a cometer la irresponsabilidad de acusar a nadie sin pruebas pero, las condiciones actuales de la Flor de Venezuela es un canto a la desidia y al abandono.
Nadie me lo contó, yo lo vi y lo sigo viendo a lo largo del transcurrir del tiempo desde su re-inauguración hasta la actualidad. Hay dos vertientes en el fracaso de este espacio recreativo y cultural que debería ser orgullo de los larenses, uno de funcionamiento y otro –desde mi punto de vista- político y cultural.