jueves, 23 de febrero de 2017

EL ÚLTIMO QUE SALGA QUE APAGUE LA LUZ Y CIERRE LA PUERTA Por: Manolo Silva



Jamás pensé que, sería testigo de lo que popularmente el refranero define, “a la larga el veneno mata”, hay que ver como los efectos comunicacionales han incidido en la ideologización de nuestra sociedad, no solo en la vieja y tradicional derecha sino, en sus nuevos actores y voy más allá, ha trastocado todo el espectro social a tal punto que la desesperanza, la duda y el recelo ideológico lo vemos cotidianamente en las filas de camaradas, amigos y simpatizantes de esto que nos ha dado por llamar revolución, el deslinde y la apatía de los otrora “patria o muerte” vienen acompañados de unas argumentaciones tan CNN, tan Globovisión, tan marcadamente derechista que nos obliga a preguntarnos, ¿dónde hemos fallado?, tienen allí ante sus ojos los ejemplos de la más cruel política neoliberal que hace estragos en Argentina, Brasil, Chile, México, Colombia, USA solo para nombrar algunos países del continente americano y la reacción ante el ejemplo palpable de lo que allí sucede, no es otra que aumentar las colas para sacar el pasaporte en el SAIME para huir de esta
“dictadura” no sin antes quemar las naves del no retorno, vendiendo todo lo inimaginablemente vendible con el juramento de no regresar jamás “a este país de m…”, esta concepción apátrida ha empezado a ser moneda corriente, no solo en una juventud desideologizada por una generación de adultos que toda su vida idealizaron la cultura de otras latitudes, menospreciando con un rencor oculto a esta tierra de gracia, también en gran parte de jóvenes provenientes del pueblo que se ha beneficiado de la gota de petróleo que les han procurado los dos gobiernos chavistas de estos últimos diecinueve años.
Nadie se detiene a pensar que el meollo de la crisis es precisamente esas reservas de petróleo y fuentes energéticas y de todo tipo que posee Venezuela, lo que origina la avidez de los gobiernos del “primer mundo” y por ende esas ansias inocultables de apoderarse de esas riquezas. 
La ceguera ante esta realidad deja el camino abierto a las fuerzas anti patria que se mueven al cobijo de la conspiración mediática nacional e internacional para adueñarse mediante una ya estudiada guerra civil ayudados en gran parte por la indolencia de una nueva casta contrarrevolucionaria, corrupta bachaquera, clientelar  nacida al calor de la revolución que, ni por asomo aporta soluciones al contrario, las agudiza pescando en rio revuelto, unos magnificando la crisis, otros robándose o usufructuando los bienes que el gobierno le baja al pueblo, y por supuesto, en una gran avalancha comunicacional de la que se valen para convencernos que este intento de socialismo ha fracasado, hacernos retroceder a la era cavernaria adeco copeyana, haciéndonos exclamar casi que con orgullo, “¡el último que salga que apague la luz y cierre la puerta!”

Manolo Silva

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