sábado, 21 de noviembre de 2015

Dedicado a los de mas allá de la izquierda Por: Iris Varela

Siempre he sido una asidua lectora de Aporrea, desde su creación por allá por año 2002 quizá son muy pocas las veces en que conectándome a internet, no doy un vistazo y me detengo a leer las noticias o alguno que otro artículo de opinión y debo confesar que no deja de doler, aquí, en mi lado izquierdo tanto de conciencia como de sentimiento, que algunos camaradas se vienen convirtiendo en la mejor arma del enemigo para golpearnos en tiempos de dificultades. Dijo Fidel citando a San Ignacio de Loyola: "En asedio a fortaleza toda disidencia es traición"
Quienes nos conocen saben que a lo interno del chavismo desde la primera organización política fundada por nuestro Comandante Eterno siempre ha habido espacio para la crítica, para la autocritica, para la existencia de corrientes internas y para fijar criterios y lineamientos sin necesidad de tapar vagabunderías ni jalar bolas, porque quien en esencia es revolucionario y chavista ni tapa vagabunderías ni jala bolas!, hace el planteamiento donde debe hacerlo, Y TRABAJA CONSTANTEMENTE PARA LA OBTENCION DEL RESULTADO SI LO CONSIDERA JUSTO; eso sí: NO LE hace el trabajo AL ENEMIGO PARA QUE ESTE GOCE UNA BOLA.
Lo que he leído en Aporrea va por esta última vía, pareciera que exprofeso algunos muy izquierdistas camaradas traen a la escena pública lo que debe formar parte del debate interno, y seguramente debe ser porque la viga que tienen en su propio ojo les ha afectado no solo su visión sino de tal manera su pensamiento crítico que devinieron en una especie de quinta columna adecuada a los nuevos tiempos.
No creo en los revolucionarios que presumen de ser los dueños absolutos de la verdad; no creo en los revolucionarios que pasaron por puestos de dirección, administrativos, políticos etc., y hoy, luego de haber dejado el cargo, o salido de él por cualquier causa, vienen a dar lecciones de lo que debe hacerse cuando tuvieron la gran oportunidad de hacer las cosas que no hicieron; no creo, ni puedo creer en revolucionarios a los que creí capaces de acompañarnos a la guerra, cuando vemos el recrudecimiento de los ataques de la derecha internacional que acecha a nuestro país, con más saña que nunca antes y a los izquierdistas que están mas allá de la izquierda asirse de argumentos, excusas, medias verdades, patrañas, y estrategias del enemigo para profundizar el daño que ese enemigo ha venido orquestando desde que empezó el proceso revolucionario.
Con amigos así, para que enemigos! Los intelectuales y combatientes del teclado, con los que ahora no iría a la guerra, están haciendo un trabajo impecable a favor de los enemigos de la Patria.
Entre tanto, el gobierno revolucionario del camarada Presidente Obrero se despliega todos los días, todas las horas, sin descanso, combatiendo abiertamente a la derecha como siempre lo hemos hecho, e internamente con más contundencia que nunca antes; sólo que no aceptamos autoflagelaciones y en lo particular prefiero morir en el combate interno antes que darle una pizca de razón o argumento al enemigo para que nos joda.
Menos mal que observamos que el pueblo esta clarito, como decía Alí Primera, "Ud me perdona don, yo no se filosofar", no filosofamos pero vemos que ante tanto ataque, el pueblo cierra filas y no se deja confundir y canta con Fernando Martínez de la Pastora y Marco Cordero de Campo Carabobo: Tamos revolucionaos/Ya no hay chantaje que valga/De aquí pa lante es resteados/Chavistas pa lo que salga

1 comentario:

RIODERRADEIRO dijo...

- Si, salvaguardando nuestros particularismos (lícitos), nos enfrentamos al adversario común, decididamente, sin dobleces, desde la misma trinchera, no veo razón de peso para recriminarnos ni pelearnos, dentro de nuestro batallón, los unos contra los otros como los encarnizados enemigos que no somos. Dejemos de jugar con fuego a ese juego confuso que tanto le complace al pirómano que ejerce de bombero, siempre dispuesto a apagarlo echando más gasolina.