jueves, 20 de agosto de 2015

¿Técnicamente caídos? Por Manuel Silva

Hace rato me vengo paseando por la idea de decir ciertas cosas que, el solo hecho de publicarlas, me convertirán para algunos en un traidor, para otros en un ignorante político. Me atacarán por todos los flancos y probablemente alguien saldrá al centro del ring a retarme o cuando menos a endilgarme los famosos epítetos de tarifado, enchufado, contrarrevolucionario, vago, maleante y todo lo que se les ocurra, pero, la calle, el barrio, mi entorno, mi conciencia y sobre todo este pueblo al cual me debo, me obligan a recurrir a la frase a manera de pregunta; ¿hasta cuándo? .
Hasta ahora soy, (y creo que he sido), un militante disciplinado del PSUV, para nada me considero un traidor y menos un tirapiedras, he mantenido por espacio de más de siete años un programa de radio por las emisoras larenses Crepuscular 99.5 F.M y Participativa 101.1 F.M. en los predios de la combativa comuna Ataroa de la Carucieña, en la populosa parroquia Juan de Villegas defendiendo el proceso en el estado Lara donde el riesgo de lo que dices en los medios es altamente peligroso, pero este camino fue el que escogí a los catorce años y ya pasando muy largo los sesenta y con un problema de salud a cuestas, no serán las amenazas fascistas las que me hagan callar.
A estas alturas después de dos años casi del inicio de las guarimbas, el gobierno según mi punto de vista, nunca ha dejado de estar a la defensiva, llevando golpes de un lado u de otro y, pobres mortales como yo sentimos que poco o nada se ha hecho para hacernos revertir esta idea y lo que es peor, padecemos la sensación que el gobierno técnicamente está caído por la inacción ante tanto golpe nacional, internacional, de derecha, de izquierda, del centro, de contra revolucionarios, de revolucionarios de acá y de acullá.
La guerra económica ha dejado grogui al gobierno, teníamos la sensación que Maduro en cualquier momento como los boxeadores de fondo, empezaría a repartir carajazos y poner en cintura a los empresarios ladrones y como digno representante del comandante eterno, con unos buenos cruces de ganchos y unas buenas rectas a la cara, Maduro terminaría tumbando en la lona a FEDECAMARAS, sus socios yanquis y todo el entramado bachaquero que, no es solo el pendejo que vemos a simple vista vendiendo papel sanitario en cualquier esquina de Barquisimeto, sino las grandes cadenas de supermercados, empresarios sin empresa quienes acceden al dólar preferencial, empresas trasnacionales alimenticias de las que vemos todos los días en cuñas televisivas, cadenas asiáticas, cadenas farmacéuticas, casas de repuestos y otros rubros de productos para el uso de la familia venezolana. Hacemos mercado, tenemos familia, en la cola defendemos al estado a veces de lo indefendible, no es lógico que en dos años de guerra económica y cada día más acentuada no tengamos una intervención en cadena nacional de nuestro Presidente Maduro, dándonos la línea definitiva para la expropiación si es necesaria o intervenir con el pueblo al lado cualquier empresa pública o privada que no se maneje con eficiencia.
Lo que sí está claro es que, no es con golpes de efectos para correr la arruga hasta las elecciones que vamos a derrotar a la oposición, no salimos de un escándalo de la oposición para entrar en otro, es más, creo que se le hace un flaco favor al proceso tomar como bandera todo el excremento que ellos acumulan. Las investigaciones sobre sus crímenes horrendos deben ser llevadas por las instancias judiciales que existen para esos casos, con esto no quiero decir que no lo expongamos pero, no debemos banalizarlo, tenemos excelentes comunicadores como el caso de Larissa Costa que en un clix y en menos de quince minutos, desmonta lo que hay que desmontar y analiza lo que hay que analizar con la seriedad del caso y sin el divismo y protagonismo de otros amigos periodistas que, desde hace rato tienen que empezar a revisarse. Esto lo digo con el más sano de los propósitos, algunos les da por filosofar, otros por hacer análisis exhaustivos de gente que milita en otros partidos que no son del Polo ni del PSUV y casi que nos convencen que se trata de traidores a la patria, los hay que promocionan a su programa como si fuera un evento de venta de ropa y también los hay quienes piensan que fueron ellos que inventaron el periodismo, el autoestima de esos egos está por encima del bien y del mal y se pierde el leitmotiv, que sería una buena conducción del programa con mucho equilibrio y veracidad. Falta decir que en estos programas, la autocrítica personal brilla por su ausencia y la crítica al menos la constructiva al ente estatal, ni de vaina.
Es necesario fortalecer la política comunicacional del Estado, no necesariamente una cadena informativa es lo más conveniente, tenemos excelentes comunicadores tanto graduados como comunitarios formados al fragor de la lucha de estos ya casi dieciocho años, inventiva, agilidad mental, profesionalismo es lo que sobra para hacer programas de excelente calidad.
A quien le parezca que me crucifique si no está de acuerdo pero, lo que ocurre con esa cosa amorfa que se llama Tves, es pa´coge palco, tanta lucha perdida al no renovarle la concesión al siniestro Marcel Granier, para convertirla en un remedo de Venevisión, hasta hemos celebrado por todo lo alto el nacimiento de un hijo de su presidente, la banalidad en este canal parece ser el “gancho” para atraer la audiencia de la clase media, un canal que debido a su penetración territorial tan importante (al menos así era en tiempos de RCTV), estaba llamado a ser el icono de la televisión revolucionaria.
Finalizo haciendo una reflexión acerca de CONATEL, William Castillo es para mí en los espacios televisivos, un profesional serio y capaz, no está de más recordarle  el abuso que cometen las cableras sobre todo aquí en Lara, hay una empresa llamada INTERCABLE que usa y abusa de la concesión que tiene, a VTV de los 116 canales que tiene esa cablera, es el único que no se ve o se ve mal, además la mensualidad ya ronda los mil Bs. Fs., quisiéramos saber con permiso de quién?.  Hay otros temas que tocaremos en próximos artículos, finalizo con la frase del comienzo, ¿hasta cuando?.

Manuel Silva García 

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